Una noche memorable para los devotos seguidores del argentino, que profesan una fe ciega en el maestro, y para un servidor, que lo disfrutó toda la noche.
Cuando llegamos a la sala ya estaban los malagueños de Kumics, perfectos como warm up, con un live act energético, que pusieron de relieve el tremendo sonido de la sala, con los medios graves y medios perfectos para el sonido tech house y con una pegada de graves bases brutal. Interesante su set, si bien está claro que se hayan en el camino de alcanzar una mejor definición de recursos sonoros y una necesaria mayor elaboración de las bases rítmicas, pero en esta aparición en Granada apuntaron unas maneras correctas y sobre todo mucho espíritu de comunicar y hacer que la gente se lo pasase bien.
A las 4 de la mañana asoma la figura de Hernán por el escenario, aprovechando una escenografía austera y efectiva, casi de concierto de rock, con un impresionante juego de luces, en la que Cattáneo comenzó a tejer un inicio contundente, marcado por las melodías con ese añejo nostálgico sonido del argentino, propio de los últimos sets.
Conocedores de que esta súper estrella de lo que se ha denominado el sonido progresivo está ahora muy centrado en la producción, y sabiendo que últimamente escucha deep y tech, teníamos la imperiosa curiosidad por ver cómo este gran profesional conducía a la parroquia por nuevos territorios sonoros. Además, la cita de Granada significa dentro de la gira de Cattáneo un templar armas, probando y testando temas que serán la espina dorsal de su nuevo disco, y lo que es mejor, un ensayo de las grandes galas del verano, con lo que estábamos viendo a un Cattáneo realizando una sesión casi de pista grande, con ese loop hipnótico más cercano al trance británico ibicenco pero con esquema de progressive.
Porque de fondo, había en toda este viaje, una estructura del momento de la subida y la posterior explosión, un gesto muy de rave inglesa, más propio del sonido de pista para Ibiza. Así, que en efecto, Cattáneo se hallaba en la labor de preparar y testar aquellos temas que luego serán los pilares de su sonido para este verano. Luego, comprobar cómo está asimilando esas influencias del tech y del deep y de cómo las ha ido introduciendo en su música, hacer enloquecer a la parroquia y verle empujar los temas unos encima de otros muy de la manera de los dj's de techo, a bocajarro y con muy poca progresión, cosa que es raro ver hacer al argentino.
Y así fue. Cattáneo fundía a la perfección la pegada y los sonidos propios del tech house, junto con pasajes armónicos deep que recordaban a Budai & Vic, Penner o más propios de Underworld, con melodías unas veces melancólicas y de gran dramatismo y en otros momentos infecciosas, acompañadas por un groove que puso a la gente a bailar desde el minuto 0.
Sonó el Let the right One, nuevo remix de Hernán producido con los Soundexile para Antix, un pequeño repaso por clásicos, cosas de Phuture, Larsson… y sobre todo, en este equilibrado balance entre groove, tech house y techno, poniendo al límite las posibilidades del equipo de sonido, siempre con una ecualización perfecta y ensuciando a veces el sonido cuando llegaba a los momentos más tranceros de la noche, apoyado siempre en el dramático juego de luces y en el contundene sonido de la sala.
Casi después de 4 horas de fiesta, y curiosos por ver cómo cerraba, Cattáneo bajaba un poco la intensidad para dar paso a sonidos más atmosféricos... fade out hasta hacerse el silencio (un truco muy inglés, para bajar la presión de sonido dentro de la sala y dar descanso al personal y al equipo y prepararlo para la tralla final...) Aplausos, luces fuera y de repente, el ritmo que entra otra en un crescendo hacia el final, sobre las 7 de la mañana, con toda el personal boca abajo ante la potencia de este gran dj.
Si tenéis intención de verlo este verano o incluso antes, no perdáis la oportunidad. Un Cattáneo renacido, interesante e inteligente, como siempre.